INVESTIGADORES DE LA FI DESARROLLAN UNA TECNOLOGÍA INNOVADORA PARA CONVERTIR RESIDUOS DE ARROZ EN CARBÓN ECOLÓGICO

Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 04 de Febrero de 2026

En el marco de un Consorcio Asociativo Público-Privado entre la Universidad Nacional de Río Cuarto y la empresa Canale S.R.L., investigadores del Grupo de Acústica y Vibraciones (GAV) de la Facultad de Ingeniería, junto a personal del CONICET perteneciente al Instituto de Desarrollo Agroindustrial y de la Salud (IDAS), llevan adelante un desarrollo tecnológico inédito en el país: la producción de biochar —carbón ecológico— a partir de rastrojo de arroz.

El biochar es un material similar al carbón vegetal que se obtiene mediante un proceso de pirólisis de biomasa, un procedimiento termoquímico que se realiza en ausencia de oxígeno y a altas temperaturas. Este proceso permite transformar distintos tipos de biomasa —como rastrojos agrícolas o residuos forestales— en un producto de alto valor agregado. En el ámbito agrícola, el biochar es altamente demandado por su capacidad para mejorar la calidad del suelo, actuar como enmienda orgánica y aportar carbono estable que no se degrada fácilmente con el paso del tiempo.

En esta experiencia, por primera vez en Argentina, se utilizó rastrojo de arroz —comúnmente conocido como paja de arroz— como materia prima para la obtención de biochar. El proceso se llevó a cabo mediante reactores especialmente diseñados y desarrollados en el marco del consorcio.

“Se trata de uno de los desarrollos tecnológicos que estamos impulsando desde el Consorcio Asociativo Público-Privado entre la Universidad y la empresa Canale S.R.L.”, explicó el Dr. Leonardo Molisani, director del GAV e investigador del Instituto de Desarrollo Agroindustrial y de la Salud (IDAS – CONICET/UNRC).

A partir de esta articulación se desarrollaron dos prototipos: uno a escala de laboratorio, destinado a ensayos preliminares, y otro de mayor escala, capaz de procesar volúmenes significativamente superiores de biomasa. En una primera etapa se trabajó con un reactor de aproximadamente 10 kilogramos de capacidad, que ya había sido utilizado con distintos tipos de biomasa, así como con neumáticos fuera de uso y plásticos no reciclables. Luego de validar la viabilidad del proceso, se avanzó hacia un reactor de mayor escala, con capacidad para procesar hasta 500 kilogramos de materia prima por cada corrida.

Este último, al igual que el prototipo pequeño, incorpora como principal innovación la posibilidad de operar en un entorno completamente controlado, tanto en temperatura como en presión, lo que permite optimizar las condiciones de producción y obtener biochar con propiedades específicas según el uso final.

La experiencia pone en evidencia las fortalezas de la articulación público-privada: por un lado, la capacidad del sector productivo para escalar desarrollos, agilizar procesos y proyectar su aplicación comercial; y por otro, el rol central de la Universidad y el CONICET en la generación de conocimiento, el desarrollo tecnológico y la transferencia al medio socio-productivo.

Si bien la pirólisis es un proceso conocido desde hace siglos, en la actualidad adquiere un renovado protagonismo desde la perspectiva de la sostenibilidad ambiental, al permitir la valorización de biomasas que antes eran consideradas residuos. De este modo, se promueve una lógica de economía circular, transformando desechos agrícolas e industriales en soluciones concretas con impacto ambiental y productivo.

Este trabajo constituye un ejemplo tangible de vinculación entre el sistema científico-tecnológico y el sector productivo, a partir de la articulación entre la Universidad Nacional de Río Cuarto, con su instituto CONICET de doble vinculación—a través del IDAS— y la empresa Canale S.R.L. La iniciativa demuestra cómo el conocimiento científico puede traducirse en innovación aplicada, desarrollo regional y generación de valor agregado, reafirmando la importancia del trabajo conjunto para construir un futuro sostenible.