“ESTO TE OBLIGA A CRECER DE UNA MANERA QUE NINGÚN LIBRO TE DA”
Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 12 de Marzo de 2026
Cuando solo le quedaban cinco materias para recibirse de Ingeniero en Telecomunicaciones, una encuesta llegó a la vida de Matías Caminati. Lo que en un principio parecía una oportunidad para aprender un nuevo idioma terminó convirtiéndose en un pasaje directo a tierras francesas. A través de la beca ARFITEC, el estudiante aterrizó en Lyon, Francia, donde el Institut National des Sciences Appliquées (INSA) fue la puerta de entrada a una de las experiencias más significativas de su formación.
La adaptación a una nueva cultura, a un estilo de vida diferente y la comunicación en otro idioma fueron grandes desafíos durante las primeras semanas. Sin embargo, el animarse a explorar lo desconocido, transformó su mirada de aquel mundo que creía conocido. “Me permitió valorar muchas cosas que antes no veía, porque siempre las tenés alrededor. Y me ayudó mucho a pensar en nuevos proyectos y ambiciones. Esto te obliga a crecer de una manera que ningún libro te da”.
En el ámbito académico, también se encontró con un sistema universitario distinto. El estudiante debe asumir un rol más autónomo: investigar, proponer y debatir. “Acá estamos acostumbrados a un seguimiento más constante, con parciales y trabajos prácticos que van midiendo el avance. Me costó, porque sentía que no tenía tanto feedback del camino que estaba haciendo”. Pero, el orgullo de haber sido seleccionado para esta experiencia lo impulsó a aprovecharla al máximo.
Durante su paso por INSA, Matías pudo entrar en contacto con investigaciones en áreas que aún se encontraban en desarrollo y cursar materias en las que se abordaban temas innovadores para su formación. “Me generó dudas, porque no sabía si era capaz de enfrentar aquello desconocido. Pero nuestra Uni nos brinda un nivel académico que permite adquirir rápido estas nuevas ramas”.
Aunque en su estadía en Lyon tuvo que aprender a resolver problemas sin red de contención cercana, asegura que desde el momento en que apareció la oportunidad del intercambio la Facultad lo acompañó en todo lo necesario. “Creo que esta es la prueba concreta de que un estudiante de nuestra Facultad puede pararse en cualquier lugar del mundo y estar a la altura. No es algo menor. Es un mensaje para los que tienen en mente poder transitar algo similar: las posibilidades existen y están más cerca de lo que parece”.
Esta experiencia, además de fortalecer su formación académica, también dejó una enseñanza personal: no esperar “el momento perfecto” para hacer aquello que uno desea. Animarse en el momento a lo que te ofrece la vida. Porque, como sostiene Matías, en la incomodidad, en equivocarse en otro idioma o en no comprender todo, es donde realmente ocurre la transformación. “A veces la suerte es un poco buscada… está en ese pequeño gesto de decir que sí cuando aparece una oportunidad”.