
"CADA ESFUERZO TUVO SENTIDO"
Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 24 de Julio de 2026
“Durante el secundario disfrutaba mucho de Química, aunque todavía no tenía claro qué carrera quería estudiar. Fue gracias al acompañamiento de una psicopedagoga vocacional que descubrí la Ingeniería Química y sentí que ese era el camino que quería seguir. Elegir la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto fue una decisión natural, porque me brindaba la posibilidad de formarme en mi ciudad de origen y hacerlo en un entorno académico de calidad.
Recuerdo mis años en la universidad como una etapa sumamente desafiante y enriquecedora. Mi resiliencia y compromiso fueron puestos a prueba en numerosas oportunidades, pero nunca pensé en darme por vencida. También fue una etapa que atesoro por las personas que conocí y por todas las experiencias que viví dentro y fuera del aula.
Además de cursar las materias, tuve la oportunidad de integrar el Grupo de Investigación de Fotoquímica de la Facultad de Ciencias Exactas y el Grupo de Tecnologías Aplicadas a Procesos (GTAP) de la Facultad de Ingeniería. Participar en estos espacios me permitió involucrarme en proyectos y conocer otra forma de hacer ingeniería, complementando la formación que recibía en las clases.
Más adelante realicé una pasantía en Bio4, una experiencia muy enriquecedora que me permitió dar mis primeros pasos en el ámbito industrial, aprender de profesionales con amplia trayectoria y conocer de cerca la dinámica y los desafíos de una planta industrial. También recuerdo con mucho reconocimiento la pasión y dedicación de muchos docentes al transmitir sus conocimientos, algo que dejó una huella muy importante en mi formación.
El primer año fue uno de los mayores desafíos. Venía de una orientación muy distinta y el sistema universitario era completamente diferente al que conocía del secundario. Tuve que aprender una nueva forma de estudiar, organizarme y desenvolverme dentro de un ámbito desconocido. Más adelante también tuve que afrontar el primer examen final desaprobado, después de haber dedicado mucho tiempo a prepararlo. Aprender a aceptar ese resultado, analizar mis errores y seguir adelante fue una experiencia que me enseñó a ser más perseverante. Con el tiempo entendí que esos tropiezos también forman parte del aprendizaje y del crecimiento profesional.
A lo largo de la carrera desarrollé habilidades que hoy considero fundamentales para mi profesión. Aprendí a ser más organizada, a construir un método de estudio que me diera confianza y a valorar la importancia de la comunicación y del trabajo en equipo. También comprendí que muchas veces existen diferentes caminos para resolver un mismo problema y que desarrollar criterio para tomar decisiones, escuchando las opiniones de los demás, es una cualidad indispensable para cualquier ingeniero.
Mi paso por la universidad tuvo un enorme impacto tanto en lo personal como en lo profesional. Me ayudó a crecer, a desarrollar disciplina, responsabilidad y capacidad de adaptación frente a los desafíos. Además de los conocimientos técnicos, adquirí herramientas que hoy forman parte de mi manera de trabajar y de enfrentar nuevos proyectos.
Creo que muchas personas todavía no conocen realmente cuál es el rol de un ingeniero químico. Muchas veces nuestra profesión se asocia únicamente con la química, cuando en realidad existe una sólida base de ingeniería orientada al diseño, la optimización y la gestión de procesos. Tampoco suele conocerse la diversidad de industrias y funciones en las que podemos desarrollarnos. Estoy convencida de que hoy la ingeniería tiene un papel fundamental para crear procesos más eficientes, seguros y sustentables, generando soluciones que mejoren la calidad de vida y promuevan un uso responsable de los recursos.
Actualmente me encuentro en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales dentro de mi profesión. Siento que la Facultad me brindó una sólida formación técnica, pero también las herramientas necesarias para aprender de manera continua, adaptarme a nuevos desafíos y desenvolverme en diferentes entornos de trabajo.
Lo que más me gusta de la Ingeniería Química es la amplitud de posibilidades que ofrece. Es una profesión que permite desempeñarse en múltiples industrias y áreas, con la motivación permanente de contribuir al desarrollo de tecnologías y procesos que tengan un impacto positivo en la sociedad.
Si hoy pudiera volver al primer año, me diría que se vienen años exigentes, pero que cada esfuerzo tendrá sentido. También me recordaría que disfrute más el proceso, porque algún día miraré hacia atrás y descubriré que muchos de los desafíos que parecían enormes terminaron siendo parte de un camino que valió completamente la pena.
A quienes están comenzando la carrera les diría que no bajen los brazos cuando aparezcan las dificultades y que confíen en su capacidad para superarlas. También les recomendaría aprovechar las consultas con los docentes, ser curiosos, hacer preguntas e investigar más allá de lo que exigen las materias. Estudiar inglés, participar en grupos de investigación y realizar pasantías cuando tengan la oportunidad son experiencias que enriquecen enormemente la formación. Los libros enseñan mucho, pero la práctica aporta aprendizajes que difícilmente puedan adquirirse únicamente dentro del aula.
Hoy puedo resumir mi paso por la Facultad como una etapa desafiante y emocionante, marcada por un enorme crecimiento personal y profesional.