“UN CAMINO DE ESFUERZO LEJOS DE CASA” (ING. KEVIN JOEL HAPONIUK)

Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 24 de Agosto de 2026

Kevin Joel Haponiuk, graduado de Ingeniería en Telecomunicaciones de la Facultad de Ingeniería de la UNRC, eligió Río Cuarto para formarse a unos 900 kilómetros de su hogar, en Campo Largo, Chaco. Hoy trabaja en el área de datos e inteligencia artificial y destaca el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y la confianza adquirida durante su paso por la Universidad.

Desde chico tuve una relación muy cercana con el mundo de las telecomunicaciones. Mientras crecía, vi a mi papá fundar su propia empresa, una proveedora de internet, y empecé a trabajar con él. Siempre me apasionó y me sorprendió el mundo gigantesco que existe detrás de cada conexión.

Cuando llegó el momento de elegir dónde estudiar, analicé distintas opciones en el país. Como soy de Campo Largo, Chaco, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto terminó siendo la alternativa perfecta para llevar adelante mi formación. Estaba a unos 900 kilómetros de mi casa y significaba empezar una nueva etapa lejos de mi familia y sin ningún familiar cerca.

Mi paso por la Universidad fue una experiencia hermosa. Conocí a muchísima gente y formé lazos de amistad que dejaron muchas anécdotas. El día a día, compartido entre risas, mates y trabajos grupales, hizo que el cursado fuera mucho más agradable y llevadero.

Más allá de lo académico, el desafío más grande fue la distancia con mi familia, a quienes podía ver solo una o dos veces al año. Los fines de semana solían ser momentos difíciles, porque estaba lejos de casa y pasaba más tiempo solo. Cada cumpleaños al que no pude asistir y cada momento especial que me perdí fueron parte de ese esfuerzo que implicó estudiar tan lejos.

A lo largo de estos años adquirí muchas herramientas, pero creo que la principal fue el desarrollo del pensamiento crítico y analítico. Aprendí a dividir un problema complejo en problemas más pequeños, analizarlos y buscar la manera más lógica y óptima de resolverlos.

La Facultad también me dejó una forma de pensar y estructurar las cosas que aplico en todas las áreas de mi vida. Aprendí a organizarme, analizar situaciones con objetividad, gestionar mis tiempos y planificar proyectos, tanto laborales como personales.

Actualmente trabajo en una empresa en el área de datos e inteligencia artificial, donde realizo automatizaciones e integraciones para distintas industrias. Creo que la Facultad me dio las herramientas y, sobre todo, la confianza para afrontar cualquier desafío que pueda surgir.

Hay una frase que suelo aplicar en mi trabajo: primero se dice que sí y después se investiga, se analiza y se busca la mejor manera de resolverlo. Esa actitud también refleja mucho de lo que aprendí durante la carrera.

De la profesión me atrapa especialmente su versatilidad y su impacto. Me encanta poder sentarme a hablar con personas de cualquier sector y, a través de la visión lógica que brinda la ingeniería, comprender sus necesidades y ayudarlas a optimizar los procesos de sus empresas o proyectos.

A quienes están comenzando una carrera de Ingeniería o están pensando en estudiarla les diría que no le tengan miedo y que no se dejen asustar por lo que dice la gente. No es una carrera imposible: requiere constancia, enfoque y dedicación. Si realmente te gusta y le ponés empeño, se logra.

Si tuviera que resumir mi paso por la Facultad en pocas palabras, elegiría una frase: un camino de esfuerzo lejos de casa. Y, mirando hacia atrás, puedo decir que todo ese esfuerzo valió la pena.