“LA INGENIERÍA ME ENSEÑÓ A PENSAR DIFERENTE” - ING. EN TELECOMUNICACIONES MATÍAS PONTE

Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 06 de Octubre de 2026

Matías Ponte se recibió recientemente de Ingeniería en Telecomunicaciones. Durante su recorrido universitario encontró en la resolución de problemas, la curiosidad por la tecnología y el intercambio con docentes y compañeros los principales motores de su formación. Hoy trabaja en el desarrollo de algoritmos aplicados a las finanzas y valora las herramientas adquiridas durante la carrera como una base fundamental para adaptarse a nuevos desafíos profesionales.

Para Matías Ponte, elegir Ingeniería fue una decisión vinculada con una característica que quienes lo conocían habían identificado en él: la facilidad para resolver problemas y una curiosidad constante por comprender cómo funcionan los fenómenos físicos y la tecnología.
“Lo que me motivó a estudiar Ingeniería creo que fueron los comentarios de personas que me conocen, que viéndome desde afuera advirtieron que se me da bien la resolución de problemas y me mueve la curiosidad por entender los fenómenos físicos y la tecnología”, cuenta.

Ese interés por la tecnología fue también el que lo llevó a elegir Ingeniería en Telecomunicaciones. Encontró en esta especialidad una forma de profundizar en un área que despertaba especialmente su curiosidad y que le permitía comprender las ideas y principios que están detrás de sistemas cada vez más complejos.
“Elegí esta facultad para mi formación profesional porque tiene mucho prestigio y además sé que brinda muchas oportunidades de aprendizaje de calidad y de ganar experiencia durante la formación”, agrega. En ese recorrido, también valora especialmente el acompañamiento de los docentes, a quienes reconoce por su compromiso con los estudiantes y por incentivarlos a continuar aprendiendo y mejorando.

Al mirar hacia atrás, recuerda sus años en la Universidad con especial aprecio. La carrera no solo significó una formación académica y profesional, sino también la posibilidad de conocer personas que terminaron siendo parte fundamental de su vida.
“Conocí mucha gente interesante con ideas geniales y a muchos hoy tengo el privilegio de llamarlos amigos”, señala. También recuerda especialmente a aquellos profesores que lo marcaron por sus conocimientos, pero también por su forma de ser y de enseñar.

Durante la carrera, los desafíos académicos fueron parte de un proceso que aprendió a afrontar con organización y, fundamentalmente, con el apoyo de otras personas. Frente a las dudas, recurría a sus profesores y compañeros, mientras que durante los períodos de parciales y entregas buscaba establecer prioridades y organizar sus tiempos para poder cumplir con cada proyecto.

Ese modo de atravesar la carrera también contribuyó al desarrollo de habilidades que hoy considera fundamentales en su profesión. Entre ellas destaca el pensamiento y el razonamiento analítico y técnico, especialmente a la hora de diseñar soluciones y enfrentarse a problemas.

A esto suma una enseñanza que, según recuerda, sus profesores transmitían con frecuencia: la importancia de adquirir bases sólidas que permitan adaptarse a los cambios tecnológicos. “Nosotros aprendemos las bases que nos permiten en el futuro entender los cambios en las tecnologías y herramientas a utilizar”, afirma.

Pero el paso por la Facultad también implicó un importante crecimiento en el plano personal. Matías comenzó sus estudios sin conocer a nadie y atravesó sus primeros años durante la pandemia, en un contexto en el que el contacto con otros estudiantes estaba muy limitado. Sin embargo, rápidamente logró formar un grupo de estudio que se transformaría en su grupo de amigos durante toda la carrera.
“Creo que tuve un desarrollo importante en mis habilidades sociales, tanto en el aspecto de mi vida personal como en lo profesional”, cuenta. La experiencia le permitió aprender a comunicarse con colegas y, también, a expresar sus ideas frente a otras personas con mayor confianza.

Actualmente, Matías trabaja en una empresa dedicada al desarrollo de algoritmos aplicados a las finanzas. Su actividad está vinculada principalmente con el análisis de datos sobre precios de acciones en el mercado, el diseño de algoritmos para procesarlos y la estimación de parámetros que permitan comprender mejor su comportamiento y desarrollar estrategias de portafolio.

Aunque se trata de un campo que a primera vista puede parecer alejado de las telecomunicaciones, considera que la formación recibida en la Facultad fue fundamental para poder transitar este camino.
“A pesar de que no parezca tan ‘teleco’, creo que la facultad me preparó para este camino —y prácticamente cualquier otro—, porque desde la facultad nos brindan las herramientas necesarias para poder adaptarnos en distintas áreas”, sostiene.

En su actividad profesional encuentra, además, uno de los aspectos que más disfruta de la Ingeniería: enfrentarse a problemas complejos. La frustración que puede aparecer cuando una solución no llega rápidamente forma parte del proceso, pero también lo es la satisfacción de encontrar una respuesta después de cambiar el enfoque.

Aprender más allá de aprobar
Con la experiencia de haber completado la carrera, Matías identifica una enseñanza que le hubiera gustado tener presente desde el primer año: poner el foco en el aprendizaje y no solamente en aprobar.
“Lo más importante no es aprobar los parciales y finales, lo más importante es entender en profundidad las implicaciones que hay detrás de cada concepto”, agrega.

Desde esa perspectiva, también tiene un mensaje para quienes están comenzando una carrera de Ingeniería o están pensando en hacerlo. Su principal recomendación es confiar en las propias capacidades y entender que, con dedicación y constancia, es posible alcanzar el objetivo.
“Yo siempre le digo a todos los que me preguntan cómo hice la carrera al día: no la hice yo solo. Si no hubiera sido por mi grupo de estudio, compañeros y amigos no lo hubiera logrado de la misma forma”, cuenta.