
“UN DESAFÍO CONSTANTE QUE ME ENSEÑÓ A PENSAR, RESOLVER Y NO RENDIRME”
Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 27 de Octubre de 2026
Recibido de Ingeniero Electricista en la UNRC, Marcos Lenardon repasa su recorrido universitario, los desafíos que marcaron su formación y la importancia del compañerismo para alcanzar sus objetivos. Hoy se desempeña en una empresa dedicada a la ingeniería eléctrica, donde combina conocimientos técnicos, creatividad y trabajo en equipo para desarrollar proyectos seguros y eficientes.
Una vocación que nació en la escuela técnica
Mi nombre es Marcos Lenardon y soy Ingeniero Electricista. Mi interés por esta carrera comenzó durante el colegio secundario, cuando elegí una orientación técnica y descubrí mi afinidad por las materias relacionadas con la electricidad. Siempre me llamó la atención el papel fundamental que cumple en la industria y en la sociedad. Hoy necesitamos electricidad para prácticamente todo, y eso despertó en mí las ganas de conocer más sobre este campo y dedicarme profesionalmente a él.
Mis años en la universidad no fueron exactamente como los había planificado: me llevó un poco más de tiempo recibirme y fue un camino de mucho esfuerzo. Sin embargo, algo que hizo que ese recorrido no se sintiera tan largo fue el compañerismo que existe en la facultad.
Hubo momentos en los que la carrera se me hizo difícil y llegué a pensar en abandonar. Esto me sucedía principalmente con algunas materias básicas de los primeros años, cuando todavía no encontraba una relación directa entre esos contenidos y lo que había elegido ejercer como profesional.
Pude superar esas etapas gracias al apoyo de mi familia, que siempre me acompañó y me ayudó a entender que no estaba perdiendo el tiempo; a mis compañeros de estudio, que no me dejaban solo e insistían en que siguiéramos avanzando; y a los profesores, que me dieron la posibilidad de acercarme al mundo laboral en el que se desarrolla un ingeniero electricista.
Una de las experiencias que más me marcó fueron las Prácticas Profesionales Supervisadas. Ahí fue donde la teoría hizo el clic definitivo con la realidad industrial. Esas experiencias te abren la cabeza y te permiten alcanzar otra madurez para comprender lo que viene después de recibirte.
Más allá de los conocimientos específicos, la universidad me dio una metodología de pensamiento analítico. Aprendí a desglosar problemas complejos desde sus principios básicos, analizar sus causas y buscar soluciones.
Lo más importante es que esa forma de pensar no se aplica solamente en el trabajo, sino también en la vida cotidiana. Te enseña a mirar los problemas desde otra perspectiva, evaluar alternativas y tomar decisiones con fundamentos.
Siento que atravesé un proceso de maduración muy importante. La carrera me enseñó una ética de trabajo y una gran resiliencia. Aprendí que los resultados a largo plazo llegan cuando uno es constante y hace las cosas a conciencia.
A nivel profesional, la formación me dio el lenguaje técnico y la seguridad necesarios para sentarme a diseñar un proyecto desde cero, buscar soluciones y trabajar en equipo.
Actualmente trabajo en una empresa dedicada íntegramente a la ingeniería eléctrica. Allí asumo responsabilidades técnicas y evalúo económicamente distintas obras, procurando que cumplan con los requisitos de calidad, eficiencia y seguridad, tanto para el cliente como para el personal de la empresa.
La facultad me dio una base teórica sólida que hoy me permite abordar un proyecto desde cero, comprender la física del problema y aplicar las normativas correspondientes para garantizar que cada instalación sea segura y eficiente.
Lo que más me gusta de mi profesión es la satisfacción de ver un proyecto materializado. Disfruto el proceso que va desde realizar los cálculos en Excel y dibujar planos y esquemas con distintos programas, hasta llegar al terreno, hacer mediciones y comprobar que el sistema funciona.
Esa dualidad entre el trabajo de gabinete y la acción en el campo es lo que más disfruto de la ingeniería eléctrica. Poder transformar una idea en una solución concreta y ver cómo se lleva a la práctica es una de las mayores satisfacciones que me da mi trabajo.
Un consejo para quienes recién comienzan
Si pudiera hablar con mi yo de los primeros años de la carrera, le diría que tenga paciencia, que un aplazo no define nada y que no deje de lado sus pasatiempos. Que siga haciendo lo que le gusta, que continúe practicando deporte y que disfrute más del proceso. Todo ese conocimiento abstracto que parece difícil de conectar al principio termina cobrando un sentido espectacular más adelante.
Resumiendo mi experiencia universitaria y profesional en una frase, elegiría esta: “Un desafío constante que me enseñó a pensar, resolver y no rendirme”.