“INGENIERÍA NO SE TRANSITA SOLA, EL APOYO DE TUS COMPAÑEROS TE SALVA Y TE LEVANTA” - MELINA BERARDO

Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 02 de Noviembre de 2026

“Siempre supe que quería estudiar ingeniería en una universidad pública, aunque al principio no tenía claro cuál elegir. Incluso hice un test vocacional que me orientó bastante hacia la Ingeniería Biomédica, pero por razones personales decidí quedarme en mi ciudad. Así fue como empecé a buscar opciones locales y llegué a las Jornadas de Puertas Abiertas. Me enamoré de la carrera y sentí que ese era mi lugar.

Más que un momento puntual, lo que más me marcó de mi paso por la Universidad fueron los últimos años. Los trabajos finales de las materias más específicas y, sobre todo, cuando empecé a involucrarme en actividades que iban más allá de cursar. Ser ayudante alumna y sumarme a grupos de investigación y proyectos de extensión me permitió salir de lo puramente teórico, conocer el impacto social y práctico de la tecnología y conectar con la profesión desde otro lugar.

Uno de los desafíos más grandes fue aprender a llevar adelante mi vida personal, el estudio y la salud mental al mismo tiempo. Hubo momentos en los que sentía que no podía aprender ni avanzar, pero entendí que la clave estaba en seguir, tener paciencia y no bajar los brazos.

Más allá de los conocimientos técnicos, la Facultad te enseña a pensar. Me llevo capacidad de análisis, resolución lógica de problemas y resiliencia. La tecnología cambia constantemente, por eso creo que lo más valioso es aprender a aprender, adaptarse rápidamente a escenarios nuevos y saber trabajar en equipo.

Mi paso por la Universidad me cambió en todos los sentidos, tanto en lo personal como en lo profesional. Me dio herramientas y criterio para enfrentar problemas nuevos. Pero, además, tiene un significado muy especial para mi familia: soy la primera en recibirme. Mi papá no pudo terminar el secundario, así que este logro significa muchísimo para todos nosotros. Sé que sin una universidad pública y gratuita probablemente no hubiera tenido la posibilidad de estudiar.

También aprendí a pedir ayuda cuando la necesito y a valorar a las personas que te acompañan durante el camino. Creo que muchas veces no se conoce el impacto social que puede tener la ingeniería. En particular, la Ingeniería en Telecomunicaciones aporta las bases para reducir la brecha digital y construir una sociedad más integrada.

Actualmente trabajo de manera remota en una empresa que diseña redes FTTH (fibra hasta el hogar). Aunque trabajamos a distancia, el trabajo en equipo es fundamental: durante la semana hacemos reuniones para poner en común los avances y repartir tareas. También hay muchas cuestiones que resolvemos de a dos o de a tres. En ese sentido, siento que la Facultad me preparó muy bien. Aprendí a trabajar con otras personas, comunicarme con perfiles diferentes y tener criterio para encarar problemas. Hace poco que empecé y todavía estoy adaptándome, pero esas herramientas me ayudan muchísimo.

Lo que más me gusta de la profesión es poder ver el impacto real de lo que hago. Me entusiasma observar el resultado final de algo que empezó desde cero, que pensamos, fuimos construyendo y al que le encontramos soluciones a medida que aparecían los problemas, hasta que finalmente funciona. Además, es un rubro con muchísimas áreas diferentes: podés pasar de una a otra y seguramente encontrar algo que te guste. Es imposible aburrirse porque siempre hay algo nuevo para aprender y descubrir.

Si pudiera volver al primer año de la carrera, me diría que tenga paciencia, que no me compare con el ritmo de los demás y que disfrute del proceso. Que un aplazo no define tu inteligencia ni tu futuro como profesional, y que esos días en los que parece imposible entender un tema, tarde o temprano pasan.

A quienes están comenzando la carrera o pensando en estudiar ingeniería les recomendaría que armen un grupo de estudio. La ingeniería no se transita sola: el apoyo de tus compañeros te salva antes de un parcial y te levanta cuando te va mal. También les diría que pregunten, que se equivoquen y que no tengan miedo de involucrarse más allá de las clases, en proyectos y grupos de investigación. Y que aprovechen que la Facultad es chica, porque el trato con los profesores es cercano y eso se nota mucho cuando necesitás una mano.

Mi paso por la FI representó un camino de altibajos que me enseñó a pensar, a adaptarme y a no rendirme. Un recorrido que fue posible gracias a la educación pública y que me dejó mucho más que un título: herramientas para mi profesión, aprendizajes para mi vida y la certeza de que los desafíos se pueden atravesar acompañados."