
“UN DESAFÍO CONSTANTE QUE ME ENSEÑÓ A RESOLVER PROBLEMAS Y A DISFRUTAR DE APRENDER”
Autor: Lic. Claudia Bazán - Publicado: 05 de Noviembre de 2026
Martina Valenzuela, ingeniera en Telecomunicaciones, encontró en la investigación y el desarrollo tecnológico el camino para transformar sus conocimientos en soluciones concretas. Desde sus primeros pasos en la universidad hasta su presente profesional, destaca el valor del trabajo en equipo, la perseverancia y la posibilidad de aprender continuamente.
Siempre me interesó investigar, estudiar y encontrar soluciones prácticas a los problemas. Mi formación comenzó en una escuela secundaria técnica con orientación en Automatización, donde nació mi curiosidad por la tecnología y se despertaron mis ganas de estudiar ingeniería para llevar ese interés y esos conocimientos a la práctica.
Elegir Telecomunicaciones no fue mi plan inicial. Comencé el curso de ingreso para Ingeniería en Petróleo en la UNCuyo, pero pronto me di cuenta de que ese no era mi camino. A través de un familiar que estudiaba en la Universidad Nacional de Río Cuarto conocí su oferta académica. Empecé a investigar sobre Telecomunicaciones, me interesó la propuesta y decidí animarme. Aunque al principio tenía algunas dudas, fue a partir de tercer año cuando confirmé que había encontrado la carrera que realmente me gustaba.
La carrera y su plan de estudios fueron los principales motivos para elegir la UNRC. Soy de Mendoza, así que mudarme a otra provincia implicó un desafío importante, pero la propuesta académica me convenció de apostar por esa formación.
Mi paso por la universidad fue un desafío constante que siempre me mantuvo motivada a seguir aprendiendo y superándome. Los primeros años, especialmente durante el ciclo básico, fueron los más complejos. Las materias eran exigentes y me costaba visualizar cómo se relacionaba toda esa base teórica con la práctica profesional. En tercer año, incluso atravesé una etapa en la que no estaba segura de querer continuar. Sin embargo, la posibilidad de incorporarme a grupos de investigación cambió por completo mi perspectiva: pude entender y aplicar los conocimientos en proyectos reales, y encontrarle un sentido concreto a lo que estaba estudiando.
En ese recorrido también hubo materias que marcaron mi orientación profesional. Sistemas Digitales y Microcontroladores fueron fundamentales para descubrir el área que más me interesaba y en la que quería desarrollarme. El acompañamiento de los docentes, su apertura para integrarnos a proyectos de investigación y el vínculo con mis compañeros fueron claves para superar las dificultades.
Formamos un grupo muy lindo de amigos que hizo que el camino fuera compartido y mucho más llevadero.
La universidad me dejó herramientas que van mucho más allá de los conocimientos técnicos. Aprendí a resolver problemas, trabajar en equipo y desarrollar autonomía para seguir aprendiendo. También cambiaron mis hábitos, mi manera de pensar y mi forma de enfrentar los desafíos. Me ayudó a madurar y me regaló vínculos fundamentales: colegas que se convirtieron en grandes amigos y que siguen presentes en mi vida.
En el plano profesional, me brindó mayor solidez para comunicar ideas técnicas y, sobre todo, confianza para afrontar problemas complejos y proponer soluciones con criterio propio. Creo que muchas veces la ingeniería se presenta como una disciplina estrictamente técnica o estructurada, cuando en realidad tiene un componente enorme de creatividad, curiosidad y trabajo humano. Detrás de cada solución hay preguntas, investigación, intercambio de ideas y la necesidad de comprender los problemas cotidianos para encontrar respuestas.
Actualmente me dedico al desarrollo de firmware. Diseño y programo la lógica interna de dispositivos electrónicos para que puedan capturar información del entorno y transmitirla mediante conectividad, de manera que llegue al usuario de forma clara y útil. Es un trabajo que me permite combinar conocimientos de distintas áreas y participar en el desarrollo de soluciones tecnológicas aplicadas a la industria y a la infraestructura de conectividad.
Lo que más disfruto de mi trabajo es la posibilidad de estar en aprendizaje constante. Me entusiasma descubrir tecnologías emergentes, dominar herramientas nuevas y explorar diferentes áreas de aplicación. Cada proyecto representa una oportunidad para enfrentar un desafío distinto y seguir creciendo.
Si pudiera hablar con mi yo de primer año, le diría: “Lo logramos. Fue a nuestro ritmo y a nuestra manera, pero lo conseguimos”. También le aconsejaría tener perseverancia y no desanimarse con las materias teóricas del comienzo. La ingeniería es una carrera muy linda cuando encontrás el área que te apasiona; cuando llega la parte práctica y podés aplicar lo aprendido, la experiencia cambia por completo.
Considero que uno de los aprendizajes más valiosos de mi formación fue adquirir criterio para resolver problemas, investigar con autonomía y aprender nuevas tecnologías sobre la marcha. El campo laboral de la ingeniería es muy amplio y ninguna carrera puede abarcarlo por completo. Lo importante es contar con fundamentos sólidos y herramientas que permitan adaptarse, encontrar soluciones y evolucionar profesionalmente.
Hoy miro ese recorrido y entiendo que cada dificultad fue parte del aprendizaje. La ingeniería me enseñó que siempre hay algo nuevo por descubrir, que los problemas pueden convertirse en oportunidades y que aprender es una tarea que nunca termina.